Acerca de la ciudad
Su identidad está enmarcada por el arraigo de diversas culturas que se fueron asentando, provenientes de otras provincias y del vecino país limítrofe (Paraguay). Esto produjo el acento particular de su lenguaje, que es único en la provincia, trayendo aparejada su diversidad de costumbres y tradiciones.
La superficie de su suelo es más bien llana, con montes medianos, enmarcada por numerosos esteros y riachos que bañan la zona. Se divisan lugares con hermosos palmares y especies autóctonas de fauna y flora.
El monte privilegia la geografía. Se trata del mismo bosque chaqueño, con una vegetación ni muy alta, ni muy densa ni muy dispersa. Estas características tienen relación directa con el clima: veranos muy calurosos y lluvias escasas en invierno.
Las lluvias de verano son copiosas y abundantes, pero rápidamente el barro se hace polvo debido a las temperaturas que superan los 40°.
Los inviernos son cortos y secos. En esta zona abundaban árboles de madera dura como el algarrobo y el quebracho, constituyendo ambas especies los principales recursos forestales que han sido arrasados para la industria maderera. Las demás especies también sufrieron los efectos de la devastación debido a la explotación forestal.
Aspectos geográficos
Al ser una zona poco poblada, el monte privilegia la geografía. Se trata del mismo bosque chaqueño, con una vegetación ni muy alta, ni muy densa ni muy dispersa. Estas características tienen relación directa con el clima: veranos muy calurosos y lluvias escasas en invierno.
El largo y riguroso verano caracteriza a la región. Hace mucho calor. Las noches son cortas y también calurosas, y en esta época del año prolifera toda clase de insectos y animales, que van desde los mosquitos hasta las víboras, tan temibles y venenosas como las de cualquier bosque tropical.
Las lluvias de verano son copiosas y abundantes, pero rápidamente el barro se hace polvo debido a las temperaturas que superan los 40°. Y cuando comienza a soplar el viento norte, se levantan polvaredas intensas.
Los inviernos son cortos y secos. Las pocas heladas afectan a la vegetación en general por la falta de humedad. Pero con la primavera llegan las primeras lluvias y todo reverdece nuevamente.
En esta zona abundaban árboles de madera dura como el algarrobo y el quebracho, constituyendo ambas especies los principales recursos forestales que han sido arrasados para la industria maderera. Las demás especies también sufrieron los efectos de la devastación debido a la explotación forestal.
La práctica de la agricultura también contribuyó a la destrucción del monte natural; por estas causas, algunas especies autóctonas ya no se ven.
Historia
La historia de Villa General Güemes comprende dos períodos bien diferenciados:
• El Porteñito: que va desde 1933, con la llegada de los primeros pobladores, hasta 1972, cuando se trasladan las instituciones públicas a un nuevo “Centro Cívico”.
• Villa Gral. Güemes: desde 1972 hasta nuestros días.
Antes de 1972 fue un período sin municipio. Las instituciones eran meras delegaciones cuyas administraciones centrales se hallaban en Formosa capital.
En 1972 se creó la Comisión de Fomento y se concretó el traslado de las instituciones públicas al Centro Cívico en torno a la plazoleta Martín Miguel de Güemes. Esto produjo un desplazamiento del centro urbano y comercial hacia esa zona, al que llamaban “Pueblo Nuevo”. El agrupamiento de las oficinas públicas y la instalación de la zona comercial en este sector motivó a que se formaran nuevos barrios y que el pueblo vaya adquiriendo el aspecto que hoy presenta.
El Porteñito
Entre los años 1930 y 1933, un pequeño grupo de criollos, trabajadores de campo y ganaderos, procedentes del Chaco salteño-santiagueño, se asentaron en el lugar. Formaron un pequeño poblado con casas de material de la zona, entre el riacho Porteño y la intersección de las rutas nacionales Nº 86 y 95.
Es posible que se haya convertido en poblado debido a su ubicación, entre la localidad de Comandante Fontana y el fortín Yunká, con la presencia de Gendarmería Nacional establecida en la zona desde 1910.
El informe de relevamiento histórico-cultural del año 1978, realizado por la Sra. Blanca Foressi, secretaria de la Comisión de Fomento, cuenta:
Según versiones del Sr. Pablo Argañaraz, quien fue uno de los primeros pobladores de esta localidad juntamente con su señora Luisa Figueroa, construyeron su vivienda sobre la Ruta Nacional Nº 95 en el año 1934, utilizando para ello material de la zona y residiendo hasta la fecha en el mismo lugar.
Otra vivienda que se puede observar y que proviene del año 1935 se encuentra ubicada en el camino colector al paraje El Porteño Viejo, cuyo propietario era el señor Eduardo Luna, siendo adquirida luego por el Sr. Melitón Aranda.
Hacia el año 1947 se edificó una casa con material de la zona sobre la margen izquierda de la Ruta Nacional Nº 95, habitada por el señor Juan “Polí” Almirón, quien se dedicó a explotar el negocio de despensa. En la actualidad, la citada vivienda pertenece al Sr. Víctor Albertano Risso Patrón.
Esta localidad cuenta con dos puentes carreteros, habiéndose construido uno de ellos en el año 1939 por la Agrupación Zapadores Pontoneros del Regimiento, con sede en Formosa capital. Así lo refirió el Sr. Juan Ocampo, quien fue uno de los soldados que trabajó en dicha construcción.
A pocos kilómetros de allí se construyó la primera escuela primaria en el año 1946, en el paraje El Porteño Viejo, siendo los primeros alumnos hijos de Aniceto Landriel, jefe de una prolífica familia y antiguo poblador del lugar. Actualmente se ven vestigios de la escuela y de la casa de la familia Landriel.
En otro sector rural de Villa General Güemes se pueden ver los restos de una construcción muy antigua que pertenecía a la estancia El Martillo. Se observan ruinas de una vivienda de dos plantas, que sería el casco de la estancia, que hacia el año 1930 contaba con más de siete mil cabezas de ganado vacuno sobre unas 10.000 ha de campo.
Gendarmería Nacional dio origen a una de las colonias vecinas. Según los dichos de dos antiguos pobladores de Fortín Leyes, José Lindor Cornú y Plutarco Orellana, se sabe que esa zona fue habitada en el año 1910, siendo los primeros pobladores suboficiales y soldados integrantes del Regimiento de Gendarmería de Línea, con la misión de controlar la frontera.
Luego de algunos años ocurrió la tragedia del fortín Yunká, la cual hizo célebre a este paraje, hecho histórico ocurrido el 19 de marzo de 1919. Los militares y sus familiares poblaron este lugar desierto y solitario. Recuerdan como antiguos pobladores a Guarimio Vini, Santiago Juárez, Manuel Luna, sargento Ramón García, Ricardo Talman y otros que ya se encontraban en el año 1928, cuando llegó el Sr. Lindor Cornú. Todos desafiaron al desierto, a los insectos, a la falta de víveres, a la falta de atención médica y de medios de comunicación y transporte.
Los antiguos pobladores de esta zona refieren que el paisaje de entonces era muy diferente al actual. A los montes que bordeaban el riacho Porteño se los podía divisar desde varios kilómetros de distancia; se alternaban con pastizales interminables, grandes esteros y lagunas, sirviendo de hábitat a una rica y variada fauna. Los tigres, famosos moradores, se constituían en el tema recurrente de todas las aventuras narradas por los pobladores del lugar.
Con tan exuberante naturaleza es fácil suponer el origen del pueblo. Los criollos se instalaron a orillas del riacho Porteño, en una pequeña franja de tierra alta que les brindaba lo indispensable para sus viviendas: agua, alimento para el ganado, trabajo en las estancias y caza que contribuía a la economía familiar.
Existen curiosidades geográficas, tales como los famosos riachos muertos que hay en la zona. También se puede observar que el riacho Porteño se encuentra a un mayor nivel de altura que las tierras que lo circundan, por lo que resulta fácil drenar el agua en épocas de creciente.
Aparentemente el pueblo se encuentra como en un pozo, lo que explicaría que tenga una antena tan alta para las comunicaciones telefónicas.
Corrientes pobladoras
La población de Villa General Güemes se originó primeramente en una corriente migratoria del Chaco salteño-santiagueño y luego se sumó la corriente guaranítica.
Las corrientes migratorias fueron estimuladas por la existencia de tierras fiscales y, desde el mismo orden nacional, se facilitó la ocupación efectiva de esta parte del territorio fronterizo.
Según los relatos de antiguos vecinos, hacia 1933 comenzaron a llegar los primeros habitantes, procedentes de zonas vecinas, oriundos de Salta y Santiago del Estero, pero ya establecidos en la zona de Pozo del Tigre. En su mayoría eran trabajadores de campo y otros vinieron en busca de tierras para la cría de ganado vacuno.
Hacia 1960 comenzaron a llegar nuevas familias procedentes de la zona de Ibarreta, en su mayoría paraguayos, y luego correntinos y chaqueños, en busca de tierras aptas para la agricultura. Ocuparon las tierras que hoy pertenecen a la zona urbana y también las zonas cercanas, formando colonias agrícolas. El medio natural era favorable para que estos campesinos, que deseaban la tierra propia, se radicaran en el lugar.
El Plan de Colonización El Porteñito
Durante el gobierno de Augusto Sosa Laprida se diseñó y se puso en marcha el plan de colonización. Se donó a la Federación Agraria Argentina alrededor de mil hectáreas con el fin de destinarlas a la producción agrícola. Un equipo de dicha entidad agraria se instaló a unos cinco kilómetros del centro urbano. Estas tierras fueron ocupadas previo desalojo de sus antiguos dueños, desconociéndose todo derecho de ocupación y tenencia.
Durante el gobierno militar de Juan Carlos Colombo, y junto al coronel López, continuaron con el plan. Las tierras de los alrededores y las de las colonias del entorno fueron loteadas, ocasionando más atropellos e ignorando todo derecho de ocupación, sin reconocimiento alguno hacia los lugareños.
Los lotes fueron adjudicados a familias de Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Corrientes, Chaco, etc., quienes no permanecieron más de cinco años y abandonaron el lugar, previa venta de las tierras cedidas por el gobierno. Fueron muy pocos los que se quedaron.
Cabe comentar que la popularidad del coronel López se debía a la violencia, persecución y hostigamiento que desarrollaba en contra de las personas que se oponían a este plan y al gobierno autoritario de entonces. En particular, fue en contra del grupo religioso de hermanas y sacerdotes del pueblo, que por esos años desarrollaban su labor pastoral en la parroquia Virgen de Fátima y educativa en la Escuela de Nivel Medio Nº 13, que también tenían una estrecha relación con los campesinos y aborígenes de la zona.
Hoy, la población muestra una identidad cultural propia, resultado de la integración de las diferentes migraciones que hicieron su aporte para que este pueblo se diferencie de los pueblos vecinos.
Origen del nombre
“El Porteñito” fue el primer nombre del lugar. También se usó el nombre de “Porteño Nuevo”, posiblemente para diferenciarlo de otro paraje cercano llamado “Porteño Viejo”. Sin lugar a dudas, estos topónimos hacen referencia al riacho Porteño, que lo atraviesa de oeste a este.
En 1972 se produjo el cambio de nombre por el de Villa General Güemes, en honor al caudillo salteño Martín Miguel de Güemes, dispuesto por la Ley Nº 562 del gobierno de Augusto Sosa Laprida. Este hecho se concretó en el marco de un plan de cambio de nombres de muchas localidades del interior provincial.
Fecha de fundación
Si bien la fecha de fundación no existe como acontecimiento histórico y no se registran testimonios exactos sobre el origen del pueblo, se estableció como fecha simbólica de fundación el 17 de junio de 1933, en referencia al día de la muerte de Martín Miguel de Güemes y al año aproximado de la llegada de los primeros pobladores.
Las instituciones
Como en casi todos los poblados pequeños, las primeras instituciones son de educación, de seguridad y de salud. Este es el caso de El Porteñito: la sala de primeros auxilios, la Escuela Nº 50 y la policía fueron las primeras instituciones creadas en los primeros años de la década del 60. Hoy se ve el viejo edificio de la salita, que llegó a funcionar como el primer hospital de la localidad.
Es una construcción muy sólida y su diseño se parece mucho a las escuelas nacionales de la época peronista. Sin embargo, la escuela y el destacamento policial se levantaron con material de la zona y fueron construidos por pobladores del lugar. No quedan restos de las edificaciones de estas instituciones.
Años después se crearon la Delegación de Registro Civil, una estafeta postal, la Delegación de Bosques y la capilla Ntra. Sra. de Fátima. Todas funcionaban en el sector más poblado del lugar, siendo este el primer centro cívico del pueblo. Todas las instituciones se ubicaban sobre la Ruta 86, entre el riacho Porteño y la Ruta 95.
En 1972 se inauguró el Centro Cívico, con las instituciones ya existentes que pasaron a ocupar nuevos edificios en torno a una plazoleta con el nombre Martín Miguel de Güemes, y se creó la Comisión de Fomento. Además, se inauguraron quince viviendas, una pequeña planta de agua, usina eléctrica y un nuevo edificio para la Escuela Nº 250 (antes Escuela Nº 50). También se creó el Juzgado de menor cuantía. En este lugar se abrieron las primeras calles y se realizó luego el trazado de las principales avenidas del pueblo: San Martín y Belgrano.
En los años 80 se crearon nuevas instituciones educativas: la Escuela Nº 392, la escuela para adultos NEA 23, el Instituto Superior de Formación Docente y, con el advenimiento de la democracia, también comenzó a funcionar el Concejo Deliberante y la Comisión de Fomento pasó a ser Municipalidad.
Autoridades


